El diseño funcional no es solo cosa de arquitectos. En las empresas, también aplica a cómo distribuimos los puestos de trabajo, organizamos los equipos y conectamos los sistemas informáticos. Y es que un entorno ordenado, limpio y bien diseñado mejora la productividad, reduce errores y comunica profesionalismo.
Muchas veces, la tecnología se instala sin pensar en la estética o la ergonomía: cables colgando, dispositivos amontonados, impresoras en sitios poco accesibles… Todo esto genera ruido visual, dificulta el mantenimiento y da una mala imagen a clientes y trabajadores.
¿Qué es el diseño funcional?
Es la combinación de forma y función: todo debe estar donde tiene sentido, y hacerlo de manera estética y eficiente. En el contexto informático y de oficina, esto se traduce en:
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Puestos de trabajo bien estructurados: con los equipos necesarios, sin elementos innecesarios.
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Cableado oculto y accesible: que no moleste pero que pueda revisarse fácilmente.
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Espacios de trabajo ventilados y silenciosos: para evitar sobrecalentamientos y distracciones.
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Identidad visual en los elementos físicos: desde pantallas de bienvenida hasta cartelería corporativa.
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Coherencia con el entorno digital: que el diseño físico y el digital hablen el mismo lenguaje.
¿Qué beneficios tiene para tu empresa?
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Más eficiencia en el día a día: todo está donde debe.
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Menos averías y fallos técnicos: gracias a una distribución lógica y ventilación adecuada.
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Mejor imagen para clientes que visitan tus oficinas
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Mayor motivación para el equipo: un entorno cuidado genera más compromiso.
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Ahorro de tiempo y dinero en mantenimiento y cambios.
En JUMA Soluciones, además de instalar y mantener sistemas informáticos, te ayudamos a planificar el diseño de tu entorno tecnológico, para que sea funcional, ordenado y profesional.
Tecnología y diseño deben ir de la mano. Y en tu oficina, se tiene que notar.
Consúltanos sin compromiso.